-Una nueva historia, esta vez "no real" para evitar líos y malentendidos. Espero que os guste ;)
Capitulo 1
Madrid. Palacio de los deportes. Noche del 14 de Febrero.
Luces, focos, de todos los colores, la perfecta melodía, la noche ideal. Ella, soñando, en una nube, miles de cámaras se alzan en el aire para capturar ese momento que dejará en su vida una enorme marca, para siempre. No piensa en nada más, ella y él, solos entre un millón. Respirando cada segundo, el tiempo pasa despacio, a cámara lenta. Su mano, sus ojos, es increíble. Gritos, gritos de envidia, gritos de entusiasmo, de felicidad por un lado y de querer ser ella en ese momento por otro. Se oyen poco, cada vez menos, solo quiere sentir ese momento al máximo como el que es y será: el más bonito de toda su vida. Él le retira las lágrimas de la cara y empieza a bajar la mano hasta llegar a la de ella, la coge, la aprieta, fuerte, muy fuerte, le hace sentirse segura. Ella cierra los ojos, él acerca sus labios a los de ella y acaba rozándolos, suave, lento.
Madrid. En un pequeño piso del centro. Un mes antes. 28 de Enero.
El ordenador está encendido. La página oficial de Facebook de los 40 principales.
“El nuevo grupo de pop-rock español, Doble M, con su primer disco “Seremos grandes” debuta en Madrid hoy en el Hard Rock de la plaza de Colón.”
Noelia, alta, morena, de ojos claros, bastante guapa. Ha salido en algún que otro videoclip y en una pequeña serie como una de las actrices principales pero apenas conocida, tan solo tiene diecinueve años y busca la felicidad en los pequeños detalles de la vida. Ha estudiado marketing en una universidad de Madrid, se independizó de sus padres hace más o menos un año y medio, es un alma libre y soñadora.
Corre de un sitio para otro, arrasando todo por donde pasa, está nerviosa, no llega. Ya son las nueve y cuarto y ha quedado con Laura a las nueve. Las medias marrones, las botas, el jersey beige largo, el pañuelo, la chaqueta marrón, se mira al espejo, perfecta. Coge las llaves, las del coche y las de casa. Sale rápidamente dejándolo todo hecho un desastre, ya lo recogerá mañana. Se mete en el coche a toda prisa, se asegura de que todo esté en orden, lleva las llaves, el móvil, algo de dinero, todo lo que necesita si se quiere retocar el maquillaje y las entradas del concierto, parece que no falta nada. Se pone el cinturón, comprueba que su Seat Ibiza sigue igual de blanco que siempre y sale rumbo a la plaza de Colón.
A la misma hora, el mismo día, en la puerta del Hard Rock.
Llega tarde, como siempre, seguro que ha estado media hora peinándose, piensa Laura. Cinco minutos después ve el Seat blanco acercarse donde ella se encuentra y empieza a saludar a Noelia, agitando la mano todo lo alto que puede para que ella pueda reconocerla entre la multitud.
Bien, ya está llegando. De repente, Noelia encuentra a su amiga entre toda la gente que se agolpa en la puerta del restaurante. Laura es también bastante guapa aunque siempre ha querido ser como Noelia, pero de momento se conforma con seguir siendo su mejor amiga como ha hecho durante tantos años; es rubia de ojos marrones, un poco más bajita que su amiga y quizá algo más introvertida que ella.
Noelia se concentra en aparcar bien el coche para evitar que le hagan algún arañazo. Retroceso, volante a la derecha, primera, volante a la izquierda, otra vez retroceso… Perfecto. Noelia abre la puerta y sale del coche; hay bastante gente en la puerta por lo que deduce que todavía no ha empezado el concierto. Una cabeza rubia aparece de detrás de uno de los porteros del local.
- Pensé que ya no llegabas.
- Lo siento, lo siento, lo siento. Se me ha hecho tarde.
- Vale, vale, perdonada.- Laura coge de la mano a su amiga y tira de ella hasta que consiguen llegar a la puerta esquivando a las personas que parece que han decidido entrar las últimas al concierto.
Entregan sus entradas y entran a la sala de conciertos del restaurante donde les espera la mejor noche de su vida. Genial, todavía no ha entrado casi nadie; primera fila, no hay valla que separe el escenario del público, podrán escucharlos mejor que nadie. A los veinte minutos, cundo la sala está llena de fans entusiasmadas con los nervios a flor de piel, empiezan a oírse los acordes de una guitarra, empieza el concierto, aparecen ellos, Mario y Marcos, Doble M. Unen sus voces haciendo sonar una preciosa canción, el segundo single de su álbum, “Ella es”. Las dos amigas les miran, sonríen y sueñan con esa canción, esa que les gustaría que ellos les susurraran al oído; y cantan y se divierten y disfrutan como nunca de esos chicos madrileños que les hacen soñar con cada una de sus palabras.

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