Prefiero hablar de cosas imposibles.

Es la magia de arriesgarlo todo por un sueño que no ve nadie escepto tú.

sábado, 18 de septiembre de 2010

Capitulo 2: Julio. Me va a volver loca.


Iván para arriba, Iván para abajo y otra vez y otra vez y una vez más. No podía más, lo de ser amiga de Alba iba a acabar conmigo. Me llamaba todos los días, con un único tema. Iván, el niño de la camiseta verde, el perfecto, el único niño que existía para ella.

    -Tía pasa de mí olímpicamente, cada vez que le hablo por el Messenger o no me contesta o me dice que soy una pesada… - Entre sus llantos y sus paranoias la cabeza estaba a punto de estallarme. - ¿Qué hago?, joder, y pensar que perdí la oportunidad cuando él si quería y yo no. – Vuelve a llorar, ya no sabía que hacer.
    -Bueno tranquila, no llores, yo hablo con él. – En realidad, no pensaba hacerlo.
    -¿De verdad?
    -Sí, de verdad, yo lo intento pero no te prometo nada.
    -Vale gracias tía, ¿vamos hoy a su patio?
    -Vale, - No me quedaba otro remedio - vente a las cinco o cinco y media.
    -Vale. – Nos quedamos calladas durante un segundo.
    -Bueno Alba tengo que dejarte que mi madre ya me está echando la bronca por estar con el teléfono ocupado.
    -Vale, adiós. Gracias por todo.
    -No me tienes que dar las gracias por nada. Es lo que hacen las amigas ¿no?
    -Sí pero tú no eres una amiga cualquiera, me ayudas siempre, eres mi mejor amiga y yo no puedo hacer nada para devolverte las cosas que haces por mí. – Era una chica muy extrema, sí, pero me caía bien.
    -No te preocupes, tengo que colgar. Adiós.
    -Adiós.

Madre mía, cada día que pasaba estaba más loca por él y no había quién la parara. Parecía como si solo me quisiera para poder entrar al patio de Iván. Yo conocía a otro niño de allí, que iba a mi clase, siempre podíamos pasar. Habían pasado solo dos semanas y ya se había enamorado de ese niño. Al principio él la hacía caso pero acabó por cansarse y lo que Alba no sabía era que yo con él no me llevaba nada bien.
           
Mientras me vestía y me preparaba para salir esa tarde con Alba, me llamó Yoli, una chica a la que conocía todo el barrio y a la que yo tenía la suerte de conocer, preguntándome que qué hacía esa tarde y que me fuera con ella al Centro Comercial, porque tenía que comprarse ropa. La dije que se viniera con nosotras pero Alba no acababa de caerle bien,  decidió pedírselo a Leticia. Colgué. No quería estar quedando siempre con Alba, a casi nadie le hacía mucha gracia venirse con nosotras.

Sonó el timbre del telefonillo, era Alba, y yo todavía sin vestirme. Aún así la dije que bajaba en cinco minutos. Los cinco minutos solo me sirvieron para saber que camiseta ponerme. Cogí mi pantalón corto vaquero. Me puse la ropa y empecé a pintarme los ojos para no desentonar al lado de Alba. Siempre que quedábamos para ir a la urbanización de Iván se pintaba muchísimo, la verdad, le quedaba bien, todo la quedaba bien. Bajé. Solo esperaba que Alba no fuera tan arreglada y poder, por fin, dejar de desentonar a su lado. No, no fue así, estaba igual de perfecta como siempre. A pesar de estar hablando todos los días más de una hora diaria por teléfono cada vez que nos veíamos era como si nos acabáramos de conocer.

- Dame un abrazo. – Siempre estaba deprimida y acabaría por deprimirme a mí. – Todo me sale mal.
- Todo te sale mal porque tú quieres o haces que todo te salga mal.
- Intento que me salga bien.
- Si, pero no es suficiente – Le dediqué una sonrisa tranquilizadora.

Seguimos andando en silencio, un silencio incómodo, ninguna de las dos se atrevió a decir nada más hasta que llegamos a la puerta del patio.

- ¿Está Diego?
- Si, un momento
- ¿Si?
- Diego soy Raquel, ¿me abres porfa?
     - Claro.       

Abrimos la puerta. Entramos en la urbanización. Era un lugar enorme con muchas rampas por toda la zona de los portales, bajando por unas escaleras había una piscina que abrirían unos días después. En la parte de arriba no había nadie. Dimos una vuelta alrededor de la piscina y vimos a cuatro chicos algo mayores que nosotras. Dos de ellos los conocía de verlos en el instituto, estaban en 4º de la ESO. Uno se llamaba Cristian y estaba saliendo con una amiga mía a la que conocía de hacía años del colegio. El otro se llamaba Adrián, me gustaba de hacía tiempo, hablaba con él por el Messenger, me encantaba. Pero no me preocupaba que no nos saludara, más bien me dio igual. Cristian si se acercó a saludarnos, en realidad, a saludarme a mí.

    - Hola Raquel, - Me sonrió, unos dientes perfectamente alineados en su boca y una sonrisa preciosa para Raquel, solo para Raquel. – me ha dicho Adri que le des el Messenger de tu amiga. – Como no, volvía a ser Alba antes que yo.
    - Dile que venga y se lo doy. – Alba sonrió.
           
            Cristian se fue.

    - ¿Tú no estabas tan enamorada de Iván?
    - Sí, pero no voy a estar esperándole toda la vida, ¿no? – Me miró buscando una respuesta.

Intenté forzar una sonrisa. “Claro, Alba, claro. Llevo diciéndote desde que te conozco  que me encanta ese niño pero tu vete a por él que a mí me da igual.” Aunque parezca mentira es lo que le dije. Pero sin recordarle que me gustaba. Necesitaba que dejara por fin a Iván en paz y que se olvidara de él para que pudiéramos llevarnos bien o por lo menos poder hacer las paces.

 Y a los dos días Alba me llamó para decirme que estaba saliendo con él. Me había fallado y estaba destrozada. Ella estaba tan feliz de su vida otra vez, tenía a su novio, Adrián y a mí ya no me necesitaba para nada. Me tiré en la cama solo los tenía a ellos en mi cabeza. Intenté no pasarlo mal por eso, pero seguía siendo Alba y me dolió que lo hiciera. Ella no me había preguntado si me molestaba, ni siquiera se acordaba de cómo me gustaba ese niño. Estuve cuatro días sin salir de mi casa. Necesitaba concentrarme en los estudios, no lo conseguí. Solo tenía en mi cabeza a esa pareja que tanto me había echo sufrir en tan poco tiempo. Ni me imaginaba que más adelante vendrían cosas mucho peores.

Al final tanto sufrimiento no sirvió para nada. Lunes, martes, miércoles, jueves, viernes… Hacía cinco días que Alba no me llamaba. Algo raro, sobre todo viniendo de ella. Eran las cuatro y media de la tarde. Estaba viendo Fama, un programa de baile que me encantaba, bueno a mí y a cinco millones de espectadores que tenía cada día. Sonó el teléfono. Dejé que lo cogiera mi madre.

    -¡Raquel! Es Alba.
    -¡Voy! – La verdad, no me apetecía hablar con ella después de lo que me había hecho.

Su voz temblaba nada más contestarme. Lloraba de nuevo. Seguramente quería utilizarme otra vez para consolarla porque ninguna de sus amigas sabía lo suyo con Adri.

    -Raquel… me ha dejado. – Se veía venir, nunca pensé que fueran a durar mucho. En realidad, me alegraba de que hubiera pasado.
    -¿Por qué? – Noté que mi voz sonaba en un tono indiferente y decidí cambiar mi forma de hablarle. - ¿Qué ha pasado?
    -Dice que si no nos vamos a ver, no quiere seguir conmigo.
    -Teníais que haber quedado, te lo dije.
    -Ya lo sé.
    -Pasa de él es un gilipollas. Para estar así mejor no estar con él. Hazme caso por una vez un tu vida.

Colgué. Me fui al salón para encender el ordenador. Veinte minutos en cargarse como siempre. Ya es rutina, encender el ordenador, esperar, abrir Messenger. Se me abre directamente una conversación con Leticia. Me puse a pensar que era lo que quería decirme. “Seguramente será para algo de esta tarde.”  Habían quedado todas las madres de los niños que jugaban al fútbol con nuestros hermanos. Yo no pensaba ir, pero era el cumpleaños de Carlitos el hermano de Paula y tampoco tenía nada mejor que hacer.

-Leticia dice:
    · Cariñooooo! Vas a ir esta tarde a lo del parque?
    · Vente porfa!
-Raquel dice:
    · Bueno si vas tú ire...
-Leticia dice:
    · Vale pues nos vemos allí
    · AdiosTekiero!
-Raquel dice:
    · Adios Tkiero (L)
Se desconectó. Quería hablar con Iván para que me dijera porque me odiaba tanto sin razón pero estaba desconectado. Ya hablaría con él en otro momento.

    -Raquel mira lo del concierto de Fondo Flamenco. Si quieres ir vas a tener que buscarlo tú. – No me lo esperaba, me sorprendió que mi madre quisiera ir conmigo al concierto. No le gustan esas cosas. Siempre dice que con tanta gente puedes acabar mareándote.
    -Vale ahora lo miro, ¡gracias!

                    WEB OFFICIAL FONDO FLAMENCO

Conciertos:
            -Madrid, 21 de Febrero. Palacio Vistalegre.
                   Precio de entrada: 17,50 + IVA
            -Barcelona, 24 de Febrero. Palau Sant Jordi.
                   Precio de entrada: 18,25 + IVA

*Les anunciaremos los siguientes conciertos próximamente.

3 comentarios:

  1. tu amiga es un poco cabrona no? yo pienso que s elo merececia bueno.. sigue escribiendo porfavor

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  2. Si un poco si pero bueno..
    Lo seguire escribiendo pero necesito que llegue a mas gente.
    GRACIAS.

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  3. http://wasridingonthemayflower.blogspot.com/

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